La sociedad contra el miedo.

La emergencia que el mundo vive debido a la propagación del COVID-19 (Coronavirus para los amigos) es algo que no se ha vivido en la historia reciente. ¿Y la peste negra? ¿la gripa española? Dichas epidemias ocurrieron hace más o menos 800 y 100 años, respectivamente, y en ambas etapas de la historia las condiciones de salubridad, las informaciones que se conocían respecto a las causas de las epidemias y las medidas de prevención adoptadas eran muy inferiores a lo que existe en la actualidad.

Lo anterior no significa que hay que ignorar las recomendaciones hechas por los expertos en cuanto al cuidado de nuestra salud. Hay que lavarnos las manos con agua y jabón al llegar a un sitio y después de movilizarnos, evitar el contacto físico con personas que tengan síntomas de Coronavirus y evitar aglomeraciones de personas, al menos mientras dure el estado de emergencia. Si somos jóvenes y no tenemos condiciones médicas que puedan complicarse, el Coronavirus no pasará de ser una gripa fuerte, tirando a neumonía, que puede ser tratada como una gripa normal. Lo difícil de este asunto es que cualquier persona puede portar el virus y contagiar a personas con diferentes problemas de salud y a ancianos cuya salud es naturalmente frágil y a las cuales no queremos perjudicar.

El caos que se está viviendo en los diferentes países como efecto del Coronavirus, con sus respectivas consecuencias en la economía mundial, es algo natural porque a los seres humanos nos mueve el miedo. El miedo a perder nuestros seres queridos, la salud y nuestro modo de vida. El miedo nos empuja a proteger lo que consideramos querido y sagrado. Hay que luchar contra el miedo, y si le da miedo, luche con miedo contra el miedo.

No hay que esperar a que su gobierno haga algo por usted. Siga las recomendaciones y quédese en la casa. Aproveche este tiempo de cuarentena para disfrutar de su familia o allegados, diviértase, edúquese, duerma, chatee con sus amigos. Sin importar si tiene o no internet, busque la manera de tener la mente activa y ocupada y limite los espacios de tiempo para informarse sobre las últimas novedades relacionadas con la emergencia si no quiere enloquecer.

Lo que es seguro es que el mundo, después de esta emergencia, no será el mismo al que estábamos acostumbrados. No se viene el Apocalipsis, ni es el fin del mundo. Hay que unirnos para afrontar los nuevos retos que se avecinan, trabajar en nuestros respectivos campos y tener confianza en sí mismos. Sin importar nacionalidad, sexo, raza, religión o equipo de fútbol, hay que construir una mejor sociedad y no olvidar que después de la tormenta, viene la calma y la cuenta de cobro por el servicio de internet.