Transformando dos mundos

En el mundo actual, todos tenemos que interactuar en el mundo digital de una u otra manera. Ya sea comunicándonos, entreteniéndonos, trabajando o educándonos, estamos construyendo una realidad que se aparta poco a poco de la interacción directa entre pares; esto tiene sus pros y sus contras, pero hablar sobre esos puntos no es el objeto de discusión de este escrito. La emergencia generada por el COVID-19 ha acelerado la construcción de la realidad mencionada.

Los jóvenes emprendedores no son ajenos a la realidad digital y son aquellos que buscan adaptarse rápidamente a las versátiles tendencias del mundo digital. Son entusiastas tecnológicos, apasionados por saber más y más sobre el funcionamiento del mundo digital y por los últimos avances tecnológicos.  Cada vez más surgen emprendedores, estudiosos y visionarios que buscan darle un aporte mundo mediante la búsqueda y consecución de soluciones en el mundo digital a los problemas y retos que vive la sociedad.

En gran parte del territorio nacional el proceso de transformación digital es incipiente, algo que en las grandes ciudades del país se nota en mayor medida; por ejemplo, el 40% de los colombianos usan su celular para escanear códigos QR con el fin de activar alguna función o de tener acceso a determinada información, el consumo de entretenimiento digital a través de servicios de suscripción por streaming ha crecido un 81% en el último año y un 10% de los colombianos con acceso a internet poseen una o varias criptomonedas (cubica.com, 2020). Sumado a lo anterior, el 89% de colombianos busca información acerca de un producto a través de internet y el 60% hace compras online (cubica.com, 2020).

Los problemas que afrontamos con soluciones digitales son relacionados, en su mayoría, con el ahorro de tiempo y la efectividad con la que se resuelven dichos problemas. No obstante, surgen dudas entre muchos emprendedores porque consideran que no tienen las aptitudes suficientes para adaptarse al mundo digital o porque esperan desarrollar una solución totalmente novedosa. Al igual que en el mundo presencial, en el mundo digital existe el ensayo y error, el fracaso, el apego a lo tradicional y la insatisfacción del cliente. El emprendedor debe entender que hay que educarse y ampararse en su actitud para no desanimarse.

Si eres modista y quieres dar a conocer tu nueva línea de ropa, internet es la mayor ventana publicitaria. ¿Ofrecer una solución diferente a la vestimenta para satisfacer la necesidad de vestirse? Tendrías que cambiar el enfoque de tu negocio o al menos darle un enfoque diferente, lo que llaman “reinventarse”. Adaptar un negocio de ropa al “internet de las cosas”, más allá del marketing, no parece tan sencillo. Por otro lado, un proyecto 100% digital como una agencia de publicidad digital transmedia es algo que no es difícil de constituir si te consideras creativo o estás rodeado de creativos y de personas que sepan convencer a los inversores.

Para no tener choques con la realidad, lo que hay que hacer antes de emprender es educarnos. Educarnos en lo digital para navegar en las aguas digitales y no sufrir chascos que nos desanimen de emprender en internet. Saber como hacer transacciones económicas en los portales digitales, elaborar contenido digital destinado a la pauta, establecer elementos diferenciadores en el producto o servicio a comercializar, analizar e interpretar las dinámicas de las redes sociales y las tendencias que dan de que hablar; esos son los temas por estudiar por parte del emprendedor. Algo a favor del emprendedor es que nunca, en la historia de la humanidad, ha sido tan fácil educarse como lo es en la época actual.

Gracias a la tecnología, en gran medida, la economía mundial no colapsó por la emergencia generada por el COVID-19. Es lamentable que muchos emprendimientos hayan sido forzosamente cerrados por la situación económica; más lamentable aún son los emprendimientos que fueron cerrados de manera definitiva. El comercio no digital no va a dejar de existir; de hecho, va a estar presente por mucho tiempo porque hay servicios indispensables que solo pueden existir en el marco presencial, especialmente en países donde la economía informal tiene una participación considerable en la economía.

La convivencia entre la economía presencial y la economía digital es inevitable e imprescindible en el mundo actual. Por esta razón hay que reforzar, mediante el marketing creativo, la economía presencial y transformar lo que, bajo consideraciones, sea adaptable en el espectro digital. De esta manera, no solo tenemos la posibilidad de transformar una línea de negocio; tenemos la posibilidad de brindarle una solución a determinado problema y, por ende, nuestro aporte para construir un mundo mejor.